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Post de confesiones: Fer Lee’s “Guilty Pleasures”


Los “Placeres Culpables”, lo que no te gusta que te guste, que te produce placer pero te da vergüenza. Bueno, a mi mucha vergüenza no me da, si no no lo estaría publicando.

¿Tenéis ganas de saber de qué penosas actividades disfruta vuestro bloguero favorito? ¡PUES CLARO QUE NO, HOSTIA! Esta es la mítica mierda que sólo mola cuando la escriben famosetes. Pero total, a este blog ya solo entran mis amigos y gente que viene a cascársela con las imágenes de anime, dos colectivos que no se solapan tanto como puede parecer.

La que se avecina

Esta serie peca de casi todos los defectos clásicos de las series españolas: Estereotipos rancios, humor de “Domingas”, capítulos de hora y media con cincuenta mil lineas argumentales (O “tu dispara pa todos lados y malo será que no acertemos”), actores que claramente están ahí por ser familiar de alguien… Y además, otros defectos de nuevo cuño: Normalización de la prostitución, banalización de la violación, gente gritando full-time…

Es, objetivamente y a todas luces, una puta mierda, peeeero me parto culo con cada capítulo. Tal vez eso signifique que tengo un tumor cerebral o algo. A ver si estrenan temporada nueva, joder ya “¡Qué pechotes!”

Qué bajona les va a dar a los del hentai

La hora de los fósforos de “Herrera en Cope”

Ojo, sólo esa sección, no el programa entero. Estamos hablando de guilty pleasures, no de penitencias filipinas. Supongo que soy demasiado joven como para haber conocido al Carlos Herrera prestigioso periodista en New York y ya  le cogí en la etapa Herrera fachuzo señorito andaluz sacado de una peli de Joselito.

Los fósforos es el momento del programa en que los oyentes llaman para contar sus anécdotas a cerca del tema del día. La pedantería y ranciedad de Herrera contrasta con el garruleo del oyente medio de su programa y, sin embargo, comparten un detalle clave que es lo que me hace apuntarme al carro: Su gusto por las anecdotas de cuescos y de follar. No sería extraño encontrarnos con una conversación tal que así:

Carlos Herrera: “Buenos días ¿Ha existido alguna ocasión en la que usted, en público, fue incapaz de contener la necesidad de expeler una ventosidad?”
Oyente: “Hola Don Cal-loh, pues sí, la verdá eh que me pegué un peo en la boa de mi premo que casi rompo loh cristaleh”

La risión.

Rancio is the new sexy

Saber y Ganar

Jajaj, es broma, eso no tiene nada de “Guilty”… ni de “Pleasure” tampoco.

El Chunda-Chunda

Durante mi época de bajista de una banda de indie  (No me puedo creer que me pagasen por aquello) adolecí del mal que afecta a todos los rockeros en algún momento de sus vidas: Pensar que el Rock es la única música buena y que lo demás es mierda. En especial, por supuesto, la electrónica, que como mucho sería para gañanes de coche tuneao, chupa de neopreno y pelo cenicero.

¡Cual sería mi sorpresa cuando descubrí que aquello me gustaba! Y no hablo de la electrónica guay rollito Daft Punk o Justice (Que también! No te jode!), no,  yo voy más allá: El dance noventero, a.k.a. Chunda-Chunda, a.k.a. Bacalao, a.k.a Eurobeat, a.k.a La música del Saltamontes. Os lo recomiendo para hacer ejercicio o lavar los platos en tiempo récord. Funciona, en serio.

Cualquier día lo pongo en el coche a todo volumen con las ventanillas bajadas para poder ir a junto algún reguetonero de estos que andan por la calle con la música del móvil y gritarles “¡¿QUIÉN ES EL HORTERA AHORA?! ¡¿EH?!”

Puse “Tunning” en Google y me salió esto. Evidentemente tuve que ponerlo

Los comentarios de la web de Marca

El periodismo deportivo es un pozo de gilipollez, fanatismo, infantilismo, ridiculez y fracaso escolar. Pero el caso es que sí me gusta el deporte y, qué le vamos a hacer, me gusta el flame online, por lo que lamento la muerte de los foros (salvo Forocoches pero no me va la dronga tan dura). Los comentarios de cada noticia de la web del Marca son un autentico foro en donde asistir a agrias polémicas y festivales de insultos a cerca de temas que no importan una puta mierda.

Yo os lo recomiendo. El domingo, cuando acaba la jornada de liga, abrirse unos Cheetos Pandilla y ver como los forofos exiben su bilis, su ingenio y sus selectas faltas de ortografía. En especial, si el tema trata de refilón la independencia de Cataluña. Aún no me he unido por vergüenza, pero lo acabaré haciendo, ya veréis.

¡Y a mi! Pero de ese Guilty Pleasure, hoy no hablo.

Los videos de Youtube del fulano que calienta un cuchillo con un soplete y corta cosas

Si ya es tonto de cojones hacerlo, imaginad ponerse a verlo. Pero os dejo el enlace, por no sentirme solo en esta absurda e improductiva pérdida de tiempo.

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El mejor peor concierto de mi vida


Esta historia ocurrió en el año 2009. Por aquel entonces yo estudiaba en la Universidade da Coruña y, en el campus, anualmente se celebraba un festival de música coherentemente bautizado como Campus Rock.

El nombre que me atrajo a aquella edición fue el de Joe Crepúsculo, un personaje que también tiene un post, pero el protagonista de la noche fue sin duda el grupo Madrileño The Secret Society, que nos regalaron un concierto tan pero tan malo que me lo pasé de puta madre. Vamos, como quien ve Sharknado 3 con los colegas.

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Antes de meterme al lío, aclaro que escribo de memoria y, por tanto, puedo equivocarme en algún dato o en el orden de los acontecimientos. Pero la historia es real.

El festival lo debían abrir los gallegos 6pm a las 20:30, pero los tíos llegaron más de una hora tarde (según se comentaba, se habían quedado atrapados en un atasco en la AP9). La organización no hizo nada al respecto: Simplemente esperaron. Esto empezó a mosquear al personal: Veías a los de la organización discutiendo entre ellos, la gente quejándose (no dejaban de ser una especie de teloneros)… Recuerdo que habían venido los de Radio Galega Música (Creo que los de Estudio3) a hacer un especial en directo… ¡Y los conciertos no habían empezado cuando se acabó el programa! Entre que llegaron, montaron todo, etc… hasta eso de las 22:00 o 22:30 no debieron de empezar. Un caos.

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La AP9. Efectivamente, no tengo ni idea de qué imágenes ponerle a este post.

Tras ellos, llegó ya el turno de nuestros protagonistas: The Secret Society, con la primera sorpresa de la noche: Se trataba de un dúo compuesto por un solo tío con una guitarra. Resulta, como nos explicó él mismo, que su compañero no había podido venir. Pensad en que no solo la gente que ya estaba allí estaba cabreada: A esa hora empezaron a llegar los seguidores de los “cabezas de cartel”, que ya tenían que haber empezado: Los que venían a ver a Joe Crepúsculo (electrónica) se encontraron con una especie de cantautor. Peor era para los que venían a ver a Wau y los Arrrghs!!! (Rock&Roll), que veían que se iban a tragar a un cantautor primero y un concierto de electrónica después. Ninguno de los dos colectivos se cortaron de quejarse en voz alta, claro.

El cantante se vio solo ante un público hostil y se vino abajo. Comenzó el concierto excusándose en plan: “Bueno, es que hoy estoy yo solo… tened en cuenta que solemos tocar en salas y en un festival todo es distinto”. Oye, reconozco que las circunstancias eran adversas y no era su culpa, pero es que hay que ser muy torpe para empezar así. Todos estábamos flipando con aquel personaje, aunque, viesto ahora, lo cierto es que tenía razón: Cada música tiene su momento y la suya no era para un festival al aire libre a altas horas de la noche. Y claro, su actuación fue un bajonazo que no hizo más que aumentar el enfado de los presentes.

Se suponía que eran un grupo de dos guitarras (creo), así que al estar él solo tiró de tecnología y se trajo un looper para grabar el riff de guitarra y tocar sobre él. Algo bastante común y legítimo. Pero claro, no todo el mundo está familiarizado con estas cosas y al ver que, cuando paraba de tocar, una guitarra seguía sonando, alguien gritó “¡Está en playback!”. Entonces alguna gente empezó a silbarle y gritarle… y el tío a contestarles en plan “Bueno, tampoco hace falta insultar”, cosa que, claramente, solo echaba más leña al fuego.

"Pues tampoco creo yo que sea tan grave lo del playback"

“Pues tampoco creo yo que sea tan grave lo del playback ¿No?”

El concierto continuó sin salir de aquel clima hasta que, de pronto, se le rompe una cuerda de la guitarra. El tipo paró el concierto y, tras unos segundos de confusión dijo “¡Menuda putada!… pues no he traído cuerdas de repuesto” – El descojones entre el público era generalizado – “Voy a ver si alguien me deja otra guitarra” y se piró del escenario. Parecía un número cómico. Diez minutos después apareció con otra guitarra, levantando un sarcástico aplauso del público.

Durante todo el concierto, entre tema y tema, el cantante no dejaba de justificarse: Que si normalmente no estoy yo solo, que si normalmente toco en salas pequeñas, etc… Llegado un punto, a colación de lo de las salas pequeñas, dijo algo como: “El siguiente tema, cuando tocamos en salas, lo solemos hacer en medio del público y hoy voy a hacer lo mismo”. Pero cuando se dispuso a bajar del escenario, se dio cuenta de que el cable de la guitarra era demasiado corto; de modo que decidió desenchufarla y bajar igualmente.

Esto que puede sonar bastante cool, fue una decisión bastante mongola: Al desenchufar la guitarra y no tener micro, no se le oía absolutamente nada y, como había bajado del escenario, muchos pensaron que había terminado el concierto y se fueron a la barra. Imaginad la estampa: Todo el mundo yendo hacia la barra y el fulano allí solo, con su inaudible guitarra, en frente del escenario. Solamente cuatro o cinco personas de las que estaban delante de todo se quedaron con él, no se si por pena o por ser verdaderos fans.

desperado

A estos nunca los pillan sin cuerdas de repuesto

Acabado el tema, el cantante subió al escenario de nuevo y volvió a enchufar la guitarra. Podéis imaginar el problema: El público creyó que se había ido y había vuelto 5 minutos después para tocar un bis que nadie había pedido. Recuerdo a un tio gritando: “¿¿Pero que hace este otra vez ahí?? ¡¡Fuera!!” silbidos, insultos… hasta el punto que el cantante dijo “Bueno, bueno, tranquilos, toco un tema más y me voy”. La verdad es que lo recuerdo y me queda la duda de si no sería una especie performance.

Y sí, tocó aquel último tema. Volvió a sacar el looper (A esas alturas ya todo el mundo se había dado cuenta de que era un looper, no playback) y comenzó a grabar pistas de forma que al final parecía aquello una orquesta de guitarras bastante guay. Cuando la letra acabó, el cantante dejó sonar el loop mientras sacaba unos tambores y un platillo para acompañar con percusión aquel final épico. Las guitarras sonaban, él coronaba con un redoble y un “crash”, guitarras, redoble y “crash”, guitarras, redoble… hasta que lo que hizo “crash” fue la baqueta y se le partió por la mitad. No me podía creer la mala suerte que estaba teniendo aquel hombre. Con todo el público despollándose por los suelos, el artista no aguantó más. Lanzó las baquetas a tomar por el culo y se marchó sin despedirse, sin ni siquiera apagar el looper. Las guitarras seguían sonando mientras la gente se moría de risa y aplaudía a rabiar como celebrando que se marchaba ¡Eso sí es acabar en alto!

Peor han acabado otros conciertos

Peor han acabado otros conciertos

Tampoco quiero ser injusto con la banda: No eran malos. El tío cantaba bien y tocaba bien, pero aceptó el bolo equivocado (como el mismo reconoció repetidas veces), no supo leer la situación y fue víctima de la nefasta organización del evento. Y no me pienso disculpar por esta última afirmación: El hecho de que fuesen estudiantes y no profesionales los que lo organizasen no es una carta blanca para liársela a todo el mundo.

A raíz del concierto les di una oportunidad a The Secret Society y escuché sus temas ya en casa. No están nada mal aunque el folk-rock a la americana no es lo mío. Ignoro si siguen en activo, pero he encontrado este vídeo de 2012. Al parecer, por aquel entonces ya eran un grupo.

Este se convirtió en mi “mejor peor concierto”, desbancando al que lo era hasta ese entonces: el de XXL teloneando a Red Hot Chili Peppers en el Xacobeo de 2004, pero eso, como diría Conan, es otra historia.

 

 

 

 

Adiós a La Parroquia


El programa de radio La Parroquia emitió su último programa este pasado viernes 27 de mayo, despidiéndose de las noches de Onda Cero sin (casi) ninguna concesión al drama, como no podía ser de otro modo.

El tren de la chufla

El tren de la chufla

Puede parecer extaño dedicarle una entrada a un simple programa de entretenimiento, pero en este blog somos grandes amantes de la radio, además de locutores ocasionales, por lo que la melancolía intrínseca a los proyectos que llegan a su fin nos toca la fibra.

Allá por 2008, bajo el nombre original de “La Parroquia del Monaguillo”, arrancó un formato que consistía en un programa de llamadas en que la gente trataba de contar anécdotas mientras eran vacilados o cómicamente ignorados por los locutores. Una autoparodia constante e improvisada entre oyentes y locutores con el único afán de pasárselo bien. Y para muestra, mi momento favorito:

 

Emiliano trata de contar cómo fue su Nochevieja… pero Mona y Arturo están más interesados en otros detalles

La Parroquia empezaba a esa hora en que se acaban los deportes y las emisoras recurren a los terribles espacios de testimonios. Mientras éstos reducían tus opciones a dormir o deprimirte, Sergio Fernández “El Monaguillo”, Arturo González-Campos, Gemma Ruiz y el técnico Sergio Monforte decidían no dejarte hacer ni una cosa ni la otra.

Ya habían pasado varias temporadas cuando me enganché a los desvaríos parroquianos. Pero tuve tiempo de escuchar a esos personajes que, de tanto llamar, ya eran casi parte del equipo: Antonio de Mairena con las delirantes recetas del restaurante “Bulevá-Bulevá”, Moreti, el enamorado que leía poemas a Gemma, José “El Gitanillo” y sus trucos para irse de fiesta sin que su mujer se enterase, “El Gordo” que tardaba 5 minutos en recitar lo que había cenado… Y mi favorito: Manolo, un tipo algo tacaño y gañán que tenía una cita y llamó para pedir consejo…

Pero es que al día siguiente ¡llamó para contar qué tal le había ido! ¡Qué momento de radio más increíble!

Lamentablemente, cualquier formato se agota y trabajar a esas horas no debe ser fácil cuando ya tienes una edad. Eso unido a los proyectos paralelos (El Monaguillo está a tope en El Hormiguero y Arturo centrado en el podcasting y los monólogos) hicieron que las dos últimas temporadas pecasen de dejadez y repetición aunque siempre siempre mantuvieron destellos de genialidad.

Me fastidia caer en el lugar común del “gracias por las risas” o el infame “me habéis ayudado en los malos momentos” pero ¿Cómo no hacerlo? Sus podcasts, que escuchaba cual yonqui, me sacaron más de una sonrisa en aquel largo y oscuro invierno en que, ya fuera de la universidad, la soledad y la incertidumbre sobre el futuro devoraban mi moral.

Muchas gracias y mucha suerte “churritas”. Dúchense, que sale económico.

 

 

Mis heroicas y glamurosas hazañas en el fútbol amateur


Posiblemente sea esta la primera vez que se habla de deportes en este blog, seguro que a más de uno le sorprende.

Puede parecer una tontería, pero creo que hay que explicar que a mi del futbol, lo que me gusta es jugarlo. Eso hice desde pequeño hasta ligas universitarias y mirad si soy puto amo que sin siquiera haber aspirado a profesional, conseguí hazañas de auténtico heroísmo y repercusión mediática mundial… Cómo? que no cuela? Pues ahí os van unos cuantos ejemplos:

 

Jugué en el mejor estadio del mundo

Debía tener como 8 o 9 años, por lo que no puedo recordar donde se encontraba tan magna construcción que probablemente haya inspirado al director de Mad Max Fury Road: Un campo de fútbol en medio de una cantera abandonada… Qué digo en medio? Encajonado entre 3 paredes verticales de roca. Joder, la puta Petra de los campos de fútbol

Así dicho, en lugar cutre suena espectacular y nada más lejos. Cuando llegamos, aún estaban pintando las lineas y se les fue la mano un poco con el ancho del campo. A causa de ello, en medio de la linea de banda les coincidió una piedra enorme. Qué hizo el operario? Pues pintar la linea siguiendo el contorno de la roca en esa parte y seguir recto después, con dos cojones “Y si da en el pedrolo, saque de banda” decía el artista.

Pero el despliegue de medios  no acaba ahí, pues había algo que a todos nos sorprendió: Las porterias tenían 4 palos: Los dos postes, el larguero y un cuarto palo misterioso en el medio. Por qué? Pues porque la madera de las porterías estaba tan podrida que si le quitabas el palo del medio, el larguero se curvaba hacia abajo! Tras ver que, en una de las porterías, lo de que el travesaño se partiese era una posibilidad muy a tener en cuenta, el árbitro decidió que se jugase el partido con aquel cuarto palo en medio.

“Y si da en el palo del medio, gol” Imagino que resolvería el crack de mantenimiento del campo

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Aunque podría haber sido peor

Mis victorias fueron siempre claras y merecidas

Me ocurrió jugando en un equipo de fútbol sala en juveniles (de los 17 a los 19 años) que nos enfrentábamos contra los juveniles del Santiago Futsal, que por aquel entonces se llamaba “Autos Lobelle”. Claro, la paliza estaba cantada y, efectivamente, nos pasaron por encima con un sonrojante 11-1… o fue al revés?

La misma duda debió tener el árbitro, porque se confundió de columna en el acta del partido al anotar los goles de modo que, a efectos oficiales, le ganamos 1-11 al primero de la liga. Recuerdo el suplemento local de El Correo Gallego, que siempre hacía un resumen de 2 líneas de la jornada y decía algo como “Sorprendente victoria del Épsilon sobre el Lobelle”. Lamento no haber guardado esa hoja. Me pregunto qué cara se les quedó al resto de equipos cuando vieron los resultados.

Lo curioso es que ese fallo jamás se corrigió. Supongo que el Lobelle, que iba de primero de calle, pasó de líos con la federación. O tal vez ni se enteraron. Total, al decidirse las ligas de futsal en los play-off, tampoco iban a perder la liga por eso.

PD: Al final sí que perdieron la liga, pero no tuvimos nada que ver, lo juro!

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Fui testigo grandes muestras de Fair Play y tolerancia sobre el terreno de juego

Un vecino marroquí se trajo a su sobrino de su país natal y nos lo fichamos para el equipo de fútbol sala del barrio. El pobre chaval, de 17 años o así, no hablaba nada de Español, ni Gallego tampoco, aunque eso sí hubiese molado. Pero daba igual, al campo y a jugar que las reglas son iguales en todos sitios.

Total, que en un “lance del partido” (#Ranciofacts) tuvo un encontronazo con uno del equipo rival. Una vez levantado del suelo, el joven marroquí dijo algo en (imagino que) Árabe e inmediatamente, el otro jugador se giró y le soltó un patadón digno de una escena de “Los Mercenarios 4”

Claro ante esto, se formó una tangana en el campo y el árbitro no dudó en expulsarlo. Pero lo mejor fue que el agresor se justificaba ante nosotros diciendo, atención: “Es que me llamó hijo de puta en Moro”. Viva la corrección política y los cursos CCC de idiomas. No obstante, en su defensa he de decir que tuvo la educación de disculparse con el pobre chaval al final del encuentro.

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Zidane: “Coño que buena excusa, me la anoto para la siguiente”

Me enfrenté a uno de los equipos más legendarios de la historia

Con 12 o 13 años jugaba yo en el equipo de mi barrio de fútbol 11, pero a modo de pretemporada, nos inscribimos en un torneo veraniego de fútbol sala. Lo mismo hicieron varios equipos de la liga local en la que jugábamos, pero claro la inscripción era libre. De ese modo, la primera eliminatoria la jugamos contra un equipo hecho ad hoc para el torneo: Un grupo de amigos que haciendo gala de optimismo y buen gusto habían decidido inscribirse con el nombre de “The Champions”.

Yo respeto a los equipos que no tienen pasta para equipación, al final, les das un peto de entrenar para que vayan del mismo color y a la cancha, que venimos a pasarlo bien. Pero ya respeto un poco menos que te pongas a jugar con la misma ropa con la que vas por la calle, especialmente si son vaqueros y botas “Chiruca”, como era el caso de aquel equipo. Hay una línea entre ser humilde y ser un gañán.

Pero uno nunca debe fiarse por las apariencias. Pese a todo, podrían ser buenos jugadores. Mantuve ese pensamiento hasta que el árbitro nos dijo que nos dispusiésemos para empezar, ya que en ese momento, uno de ellos gritó: “El último en tocar el larguero queda de portero!” Y salieron todos corriendo en una escena que yo, hasta el momento, sólo había visto en los partidos del patio del colegio. Acabó en 0-7 y porque nuestro entrenador vio el percal y nos pidió que no nos pasásemos.

Pero la heterodoxia que el “The Champions” fútbol club mostraba en algunas cosas, contrastaba con la profesionalidad con la que encararon el partido de vuelta: Nos hicieron scouting! Es decir, vinieron a vernos entrenar el día antes para “aprenderse nuestras tácticas”. Los engañamos: No teníamos ninguna táctica. Pero de algo les debió de servir porque el partido de vuelta solo fuimos capaces de ganarles 6-1

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Éramos unos paquetes, pero sentíamos los colores. Ojo ahí

 

Representé a Galicia con seriedad y honor en un torneo estatal

Existieron en su día unas jornadas “Interinformáticas” que enfrentaban a selecciones deportivas de varias facultades de informática de España. Yo fui seleccionado para el equipo de fútbol sala de la FIC por mis reflejos, mi buen estado de forma y, sobre todo, por haber sido el único portero que se presentó en el pabellón el día de las pruebas. Y a Valencia nos fuimos.

Una vez eliminada la facultad de Ourense (por nosotros, de hecho) quedamos como únicos representantes de Galicia. Y lo cierto es que fuimos ganando más o menos holgadamente hasta plantarnos en la final. Seguros de nuestra victoria, salimos a tomarnos unas cañas, luego unos cubatas, luego a echar un baile y luego al pabellón porque ya era de día y había que jugar la final. No es necesario decir que la paliza que nos metió la facultad de Granada fue escandalosa.

Como perfecta imagen para resumir el partido, me quedo con ese compañero durmiendo la tajada en el suelo al lado del banquillo usando como manta la bandera de Galicia que habíamos llevado para animar.

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Banquillo del equipo de la FIC durante la final

 

¡Vámonos al Ciber!


¿Qué es el ciber? O mejor ¿Qué fueron los cibers? En los albores de mi adolescencia, por el año 2000, existían unos establecimientos llamados “Ciber Cafés” o “Ciber Salas” (Acortado a “El Ciber” en mi ciudad natal) en los que podías alquilar un ordenador con acceso a Internet y software instalado de manera no siempre legal, incluyendo juegos y el paquete básico de office.

No es necesario decir que por aquel entonces las conexiones a internet de clase media no permitían el juego online como hoy. Tampoco existían cosas como Steam, los juegos eran caros y la alternativa P2P era lenta e insegura.

Cóbrame el número 3, porfa

Cóbrame el número 3, porfa

En definitiva: La mejor forma de echarte una partida con los colegas era iros todos al Ciber, alquilar cada uno un ordenador durante un par de horas y jugar en red local. Suena a coñazo, pero en realidad era genial porque tenías un lugar de reunión con gente de tu barrio a la que también le gustaban los videojuegos o la informática ¿Qué quereis que os diga? Yo soy bastante tradicional para las relaciones personales; no creo que un lugar virtual (RRRSS, foros, Skype) ofrezca la misma experiencia. Es solo una opinión, claro.

Ya me estoy liando con mis batallitas, no tengo remedio. Porque al final el objetivo de este post era, simplemente, recordar…

¡Los 5 Juegos a los que más vicié en el Ciber durante mi adolescencia!

1- Age of Empires

Sí, al primero. Era el que había en mi Ciber (“El Ciber Que”, ahora es un bar al que van mis padres) aunque el II ya había salido. Claro, te cobraban por tiempo y no era plan de fundirte lo poco que teníamos por aquel entonces (no es que ahora coma oro, pero…) en una sola tarde, así que nunca llegamos a terminar una partida. Bueno, salvo aquella vez que un cabrón aprendió a invocar al tío del rayo láser y nos aniquiló a todos. Por suerte, el colega compartió el truco con nosotros (“Photon man”, aun lo recuerdo).

Lo mejor eran las eternas discusiones sobre qué civilización era la mejor y si eran mejor muchas unidades baratas o pocas caras.

La clave era conseguir piedra ¡porque así hacías atalayas!

La clave era conseguir piedra ¡porque así hacías atalayas!

Mi jugada: Griegos y curas a saco ¡¡Wololó!!

La anécdota: Un amigo me atacó con sus dos aldeanos iniciales porque estaba convencido de que, al pillarme por sorpresa, mataría fácilmente a los dos míos. Claro, no calculó que en lo que tardaba en encontrar mi aldea a lo mejor yo ya había creado un cuartel.

Hola Fenicios, vengo del furo y os traigo LA MUERTE

Hola Fenicios, vengo del furo y os traigo LA MUERTE

2- Quake II

Probablemente el que más la petó fuese el Quake III Arena y a ese también jugué bastatante. Pero este tenía algo impagable: Las infinitas skins de personajes y los diferentes sets de sonidos. Concretamente, en mi Ciber, el efecto de sonido de saltar era un fulano diciendo “Ale-hop!” y te partías.

Yo era un paquete antológico, lo reconozco, pero aun así disfrutaba mucho aquellas partidas en el mapa “The Edge”, que mejoraba enormemente si le reducías la gravedad para dar saltos absurdos y mandar granadas a casa de Cristo.

The Edge lo tenía todo: Espacios abiertos con plataformas, pasadizos secretos...

The Edge lo tenía todo: Espacios abiertos con plataformas, pasadizos secretos…

Mi jugada: Skin de Homer Simpson y liar una masacre armado con la metralleta rotatoria. También me pillaba la skin de Eminem, pero porque hacía el corte de manga con la mano que no llevaba el arma y daba risa.

La anécdota: Los dos mejores de la partida se enfrentaron y el perdedor se quejó en alto “¡Joder, es que yo llevaba la pistola de Play School!” Desde entonces, el arma inicial fue “la Play School” para siempre.

Este era yo. Me creía original, pero Internet me ha demostrado otra vez que NO

Este era yo. Me creía original, pero Internet me ha demostrado otra vez que NO

3- Revolt

Juego muy flipante para su época, iba de carreras de coches teledirigidos por pistas acordes como un vecindario, una tienda de juguetes,  o un barco llamado “Toy-tanic”. Por supuesto, contabamos con armas majaretas como cohetes, descargas eléctricas, rayos láser… porque ganar era lo de menos ¡Lo importante era que no ganasen los demás! Alguna vez nos echó la bronca el encargado por nuestros insultos en alto.

Ese piano era el sitio perfecto para dejar una mina

Ese pianito era el sitio perfecto para dejar una mina

Mi jugada: Sólo yo conocía el atajo de la fase del supermercado ¡BWAJAJAJAJA! Mi gloria fue efímera de cojones, también os lo digo.

La anécdota: Una vez que llegué a meta en solitario, me di cuenta que aun me quedaban 2 cohetes así que paré, me di la vuelta y esperé a que llegase el segundo para gastarlos. Quedó cuarto al final ¡Qué gran juego!

4- Half Life / CS

El Counter Strike. Celebrado, absoluto e indiscutible Rey del Ciber. Ocurría algo curioso: Se jugaba en todos los cibers de modo que la gente se distribuía por niveles. Lo importante es participar, pero a nadie le gusta perder todo el rato.

Sin embargo, el CS no era mi favorito en absoluto. Veréis, considero que hay 2 tipos de shooter: Los que premian la prudencia y la sangre fría  frente a los que premian el garrulismo pulebotones. Soy amante de ese segundo grupo en que, el Counter, definitivamente no se encuentra. En su lugar, el juego “original”, el Half Life, me proporcionaba las armas absurdas (Las arañas, la ballesta, la pata de cabra…) y las explosiones que yo buscaba.

Mi personaje preferido, mi fase preferida (Italy)

Mi personaje preferido, mi fase preferida (Italy)

Mi Jugada: El Terrorist de las gafas y el Kalashnikov (La 4:1!). Por cierto, en mi Ciber si ponías la bomba o rescatabas a los rehenes te miraban mal ¡Aquí se viene a dispararse, hostias!

La anécdota: Jugando al Half Life, un amigo se asomó desde el ordenador de al lado y me dice: “Tío, mira ¡detonadores! Coloqué una bomba y ahora la puedo hacer estallar” a lo que yo respondí “¡Mola! ¿dónde has puesto la bomba?” Su respuesta aún es recordada a día de hoy: “¡Debajo de tus cojones!” Y era cierto ¡qué cabrón!

Dadme una palanca y salvaré el mundo de los aliens en mi primer día de curro

5- Battlefield 1942

Inspirado en la Segunda Guerra Mundial, este fue uno de los juegos que más disfruté y, también, que mejor se me daban. Probablemente el último gran juego de Ciber, junto con su versión “Viet-Nam” que molaba bastante menos.

Antes he explicado las diferencias entre shooters. Bien, el pretendido realismo de este podría hacer pensar que era del primer grupo… ¡Pero no! Porque con este se podían manejar tanques, aviones y jeeps para ir a saco. Además, la escopeta de francotirador era una puta mierda, convirtiéndolo en un juego casi libre de campers (que en mi grupo de colegas siempre llamamos “ladillas”).

Dando pepinazos por el Pacífico adelante

Dando pepinazos por el Pacífico adelante

Mi jugada: Ingeniero Japonés en Iwo Jima. Ojito si llevo el tanque, que estoy mu loco.

La anécdota: Cuando estaba aprendiendo a manejar los aviones, traté de hacer un vuelo rasante pero me pasé y atropellé a un enemigo con el ala. Luego llevé su cadáver en el ala un rato. Por supuesto dije que había sido a propósito.

Los cibers se fueron extinguiendo poco a poco a medida que las tarifas planas de Internet primero y el ADSL después se generalizaban en Galicia (Ignoro como fue en otros sitios) Los ciber se especializaron habiendo los de gamer pro y los locutorios, para, finalmente, desaparecer los primeros. Pero mi amor por las LAN parties se mantuvo y siempre que puedo, me apunto para, una vez más disfrutar junto a mis amigos (literalmente “junto a”) de los cinco anteriores… y del Starcraft, y del GTA2, y del Empire Earth, y del Worms World Party, y del….

Bola extra: Unreal Tournament

Aunque lo descubrí en un Ciber, no le di tanta caña en aquel momento. Fue ya en la residencia de estudiantes cuando, con mis compañeros en este blog, recordamos nuestras hazañas en LAN y le pegamos un merecido repaso. Gran modo de “Atrapa la Bandera” con el mapa de Face, tan legendario que hasta dignificaba al camper convirtiéndolo en algo divertido y necesario para el equipo. Y por supuesto, el arma pepina por excelencia: El Redentor.

Face es un asteroide con 2 fuertes que esconden 2 banderas y dos Redentores. Supera tú eso.

Face es un asteroide con 2 fuertes que esconden 2 banderas y 2 Redentores. Supera tú eso.

Mi jugada: Necris con cara Grail, que acojona. Equipo amarillo a poder ser. Como arma predilecta, la Pulse Gun (la del rayo verde)

La anécdota: Davidrago encontró como cambiarle los archivos de audio al juego y los sustituyó por él mismo diciendo cosas como “En toda la jeta” y otras paranoias que nos hacían gracia entonces. También se olvidó un día el ratón pero jugó igual… con el touch pad… ¡Pero hey! ¡Que eso es otra historia!

¿Alguien ha visto mis lentillas?

¿Alguien ha visto mis lentillas?

Este post fue inspirado por este vídeo de nuestro compañero Javi. Podéis echarle un ojo a su canal de Youtube sobre videojuegos y a nuestro blog amigo Alter Gamer. Probablemente os guste.

Lee libros de mierda


Allá por 2006, estaba yo empezando la Universidad. Uno de los profesores, ya algo mayor, se lanzó a una de estas inevitables peroratas carcas de “Vaya asco de generación la vuestra” (Que ya analizamos alguna vez en este otro post). Llegado a un punto, dijo: “Apuesto a que la gran mayoría de vosotros nunca se ha leído un libro de forma voluntaria. Uno de mis compañeros se opuso a esta opinión y, ante el escepticismo del profesor, preguntó en alto cuántos de nosotros habíamos leído algo de Harry Potter, El Señor de los Anillos, Crepúsculo… y el profesor lo interrumpió. Al parecer, esas sagas “no contaban”. Como si no fuesen libros de verdad. A día de hoy, me río al pensar que  en aquel momento yo estuve de acuerdo con el docente.

Fer Lee usó nostalgia... es súper efectivo!

Fer Lee usó nostalgia… es súper efectivo!

Por aquel entonces, yo estaba obsesionado con la idea de perder el tiempo. No soy muy bueno organizándome. Sólo leía o bien ensayo o bien literatura de autor porque me parecía que así no estaba “malgastando” mi tiempo en simple entretenimiento, sino formándome intelectualmente. Lo cachondo es que a la vez que elegía con cuidado en qué libros iba a “invertir” mi tiempo, sin ningún tipo de mala conciencia me le leía “El Jueves” y veía Naruto.

La explicación a esta incongruencia es que yo colocaba la lectura por encima de cualquier otro pasatiempo. Era algo más, algo que tenía que resultar productivo. “Si me apetece leer”, pensaba, “hay tantos pensadores y literatos por descubrir que sería irresponsable liarme a Códigos Da Vinci”. Con el cine es diferente: Uno se puede ver una de Kubrick y “Aquí llega Condemor” en la misma tarde, pero los libros requieren más tiempo.

George RR Martin expresando su opinión sobre este post

George RR Martin expresando su opinión sobre este post

De este modo, desprecié dura e injustamente la novela de género durante años ¡Cuántas cosas me perdí! La ciencia ficción de Asimov, el terror de Lovecraft, el humor de Pratchett… Desde lejos, las grandes sagas como Dune o Canción de Hielo y Fuego me parecían una basura y los best sellers en plan La sombra del viento no los tocaba ni con un puntero láser. No es necesario que me indiquéis que mis opiniones eran prejuiciosas, pedantes y bastante mongolas en general.

Además de lo que me perdía por una parte, estaba lo que no disfrutaba al 100% por otra: Algunas obras clásicas requieren de una formación cultural que yo no tengo. Eso por no hablar de ese par de veces que me forcé a terminar libros que no me estaban gustando nada porque… “¡A dónde voy yo sin haber leído a Cortázar!”. Y paulatinamente, fui abandonando la lectura, sustituyéndola por otras aficiones en las que sí me permitía un respiro.

Sé que me arriesgo al linchamiento masivo, pero... qué cognazo, oiga

Sé que me arriesgo al linchamiento masivo, pero… qué cognazo, oiga

Tengo la sensación que, desde el colegio, nos suben la lectura a un pedestal de intelectualidad que no le corresponde. En primer lugar porque es injusto valorar el soporte en lugar del contenido: Hay libros muy chungos y hay videojuegos cojonudos, por ejemplo. Me pregunto si precisamente eso no desanimará a más gente de cara a la lectura.

Píllate ese libro que te llama la atención. Ese de la portada con el alien, seguro que mola. Yo un día decidí hacerlo y me di cuenta de lo snob que era y lo equivocado que estaba. Nada mal para ser un libro de mierda.

Paco Umbral seal of approval

Post con Paco Umbral seal of approval

Muerte por friki!


“Es Muerte por Friki, es Muerte Por Friki, el podcast del agüelo y del niño” (Ramón García)

“Me parto de risa con este podcast, sobre todo cuando pienso que lo hace sin cobrar” (Joan Rosell)

“JUAJUAJUA!! Buenísimo, a este me lo cargo el último” (Virus del Ébola)

“Qué es un póscar?”  (Mi padre)

La mayoría de los que pasáis por aquí ya conocéis nuestras andanzas por el mundo de la radio y los podcasts. La última fue todavía el año pasado: Yo mismo hice una pequeña sección de cinco minutos, en el programa El Perro de Fry, llamada Muerte por Friki.

En Muerte Por Friki me dedicaba a ignorar el verdadero argumento de películas para inventarme historias absurdas que casasen con el título. Todo ello, por supuesto, mientras un montón de soniditos cutres y musica casposa sonaba de forma aleatoria. Fue diver, oye.

Pues hace un par de semanas que he decidido retomarla como podcast manteniendo el nombre y el formato y… vamos que no me he matado a pensar.

Así que si un día veis que os sentís estúpidos y quieréis compararos con alguien que lo sea más para compensar, ni lo dudéis:

Muerte Por Friki - Marylin 3D

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