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LA LA LAND: Necesito escribir un post para decidir si me ha gustado o no


Muy buenas, Ostia un lobvers …. [Espacio para que os deleiteis con el sutil juego de palabras] … El otro día fui a ver La La Land, ganadora del Globo de Oro a mejor película, nominada a 14 Oscars, incluido, espero, el Oscar al título más estúpido de la historia. Pero obviando esto último, las expectativas  estaban por las nubes ¿Merecidamente? Veamos.

Inevitablemente, va a haber spoilers. Aunque no voy a destriparlo todo, algunas cosas comentaré.

La historia arranca con Mia (Emma Stone) atrapada en uno de los épicos atascos de Los Ángeles, situación que aprovecha para contarnos cómo, desde niña, había sido una amante del cine y del teatro, por lo que un día decidió dejar la carrera de derecho y mudarse a Hollywood para probar suerte. Pero su canción es interrumpida por una bocina que la devuelve al mundo presente, dónde en los años que lleva en la ciudad, no ha conseguido abrirse camino como actriz.

Parchís, chis, chis es el juego de colores que cantamos para ti

Parchís, chis, chis es el juego de colores que cantamos para ti

El gilipollas que le había pegado el bocinazo resulta ser Sebastian, interpretado por Ryan Gosling, un actor al que admiro desde Drive porque su interpretación de un tío que se salta todas las normas de tráfico y lleva un palillo en la boca me recuerda a mi lucha por la supervivencia en las carreteras de la provincia de Lugo. Sebastian es un talentoso pianista que sueña con reabrir un mítico club de Jazz de la ciudad, pero está arruinado y parece ser incapaz de conservar un trabajo estable.

Mia y Sebastian se conocen y el amor comienza a surgir entre ellos. Ambos comparten, de distinto modo, el sueño californiano: El Hollywood de la época dorada, el jazz clásico, los focos, los escenarios, los clubs nocturnos, la fama… y nos lo hacen saber con un número de claqué que nos transporta a Cantando bajo la lluvia o a las películas de Fred Astaire. Impresionante tanto cantando como bailando Emma Stone, muy superior a su compañero de reparto, que tampoco desentona, pero se nota cuando bailan juntos.

Los Ángeles es sin duda la ciudad de las estrellas y ellos se apoyarán mutuamente para  ganarse su sitio entre ellas.

Salí del cine haciendo el mongolo tratando de imitar esta pose

Salí del cine haciendo el mongolo tratando de imitar este baile

Como habéis leído, los personajes son estereotipos de un argumento visto una y mil veces, pero la forma de contárnoslo,  con esos mágicos números musicales apelando la idealización de la vida del artista (que tanto nos mola, reconozcámolo) lo que hace especial esta película.

Sin embargo, llegados a este punto me empezó a llegar un tufillo carca, el mismo que emana de la gente que te viene con lo de “los niños de ahora están todo el día jugando a la Play en vez de salir a la calle”. No puedo evitar ver esa actitud de “El cine y la música que molaban eran los de antes”. Esto es especialmente evidente en los momentos en que se ridiculiza sutilmente la música electrónica. Una de las frases que más leí en las críticas a esta película era la de “Ya no se hacen películas así”... pues será por algo. La nostalgia es muy traicionera.

Hay una escena en la que te quieren mostrar como Sebastian ha tenido que “venderse a la música comercial“, pero el mensaje es confuso porque la canción que utilizan para ello es un temazo de la hostia y probablemente sea de las mejores partes de la peli.

Decubrir a John Legend fue de lo mejor de La La Land

Decubrir a John Legend fue de lo mejor de La La Land, aunque lo pongan como ejemplo de “malvada música comercial”

Esto de “venderse” provoca un conflicto con el que no consigo empatizar, supongo que porque soy de un país medio pobre en el que cualquier pianista se daría con un canto en los dientes si pudiese trabajar de lo suyo por un sueldo decente. Rechazar el trabajo por pensar que está traicionando su sueño, más que romanticismo,  a mí me parece pijerío. Pero esto último es más un problema mío que de la película.

Finalemnte se desvela el que, a mi modo de ver, es el tema principal de la película: ¿Debe uno perseguir su sueño a toda costa aunque eso signifique apartarnos de las personas que queremos? Con la canción “The fools who dream”, la película parece inclinarse por el Sí. Pero yo me pregunto ¿No es esto un falso dilema? La película se aferra a la tozudez de Sebastian (Mi club tiene que estar en ESE local y no me vale otro) y a las circunstancias temporales de Mia para hacernos creer que son caminos opuestos, pero incluso dentro de ese argumento se te ocurren varias formas de encontrar una solución.

El cartel de la película dice de sí misma que “Invita a amar y soñar” pero a mí más bien me invita a escoger una de las dos y, en todo caso, a agradecer el no tener un sueño tan específico como los protagonistas porque así no tengo que elegir. 

Increíble escena de baile en el planetario, un lugar que desde niño me ha parecido mágico

Increíble la escena de baile en un planetario, lugar que, desde niño, me ha parecido mágico

Cuando los créditos comienzan a subir, uno se queda con una sensación agridulce. Es una película festiva y llena de belleza en lo musical y visual, pero con unos personajes que no parecen acabar de ser felices. Tal vez ese sea el objetivo de la película, hacernos ver que los triunfos implican sacrificios, que la pasión es necesaria pero no suficiente y que nunca sabremos con certeza si hemos elegido el camino equivocado o el correcto.

¿Nos puede gustar una película sin estar de acuerdo con los mensajes que se transmiten? Yo creo que , ya me pasó con El Francotirador, que es facha a barrer pero mola. La La Land no estará entre mis películas favoritas, pero he pasado un buen rato viéndola y me ha hecho pensar, no se puede pedir mucho más, la verdad.

Merece la pena, sin duda.

Otra cosa que he aprendido con esta peli: Por lo visto en LA hay un cine mítico llamado Rialto, parecido a la  mística residencia de estudiantes en la que se gestó este blog

Otra cosa que he aprendido con esta peli: Por lo visto en LA hay un cine mítico llamado Rialto, lo cual nos retrotrae una mística vez más a la residencia de estudiantes en la que se gestó este blog.

Y ahora, una parte indispensable de mis reseñas: Mis pensamientos durante la peli:

– Cómo molan los coches americanos antiguos. Deben estar en los años 80.
– Qué buen tiempo hace en California en invierno, cabrones.
– Pues a mi los villancicos no me molestan. Navidad son 2 semanas al año, dejad de ser tan snobs.
– JAJAJA, putos 80, mira qué pintas.
– ¿Cómo que tienes un Prius? ¿Pero no estabais en los 80?
– Joer, como baila Emma Stone. Ryan, vas a remolque.
– Claro, no le puede avisar porque en los 80 no había móviles ¡Qué putada!
– ¿En serio nos estáis intentando colar este temazo como canción de mierda?
– ¿Están viendo YouTube en el móvil? PERO EN QUÉ ÉPOCA ESTÁN?!!!
–  Cómo mola la canción y qué vozarrón tienes, Emma Stone.
– Pues no estoy de acuerdo.
– A chorar a Cangas
– Mmmm, no sé, no sé…

Y el detalle que no le interesa a nadie: Me pusieron OTRA VEZ el trailer de la pelicula de animación de la bailarina de ballet. Por favor, estrenadla de una vez que lleváis poniendome el mismo puto trailer un año y pico, si me apuras. Y además tiene pinta de ser la típica película para niños que solo les gusta a los padres. Yo ya le pillé manía, la va a ver su puta madre.

 

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