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  • Gente sin seriedad

Cuando la puerta se abra


Muy buenas a todos

¿Qué tal todos? Supongo que un poco desorientados debido a la extraña situación que estamos viviendo. Yo no soy ningún visionario y os confieso, con sinceridad, que hace poco más de una semana, no me imaginé que íbamos a estar confinados en nuestras casas. Antes de empezar a escribir, me gustaría tener un momento para enviaros mi energía a todos los que lo estáis pasando mal por una u otra razón.

Por supuesto, en diversas RRSS, hay visionarios que sabían que esto iba a pasar desde hace milenios aunque ese conocimiento, por desgracia, solo sirve para tener increíbles y estériles batallas por Internet, pues desde la seguridad del teclado y sin tomar decisiones, sus palabras me parecen vacuas y llenas del clásico sentir popular de la Red de Redes : “Yo siempre tengo razón”. Como os decía, yo no había previsto este escenario. Quizás muchos de ellos solo intenten llenar el vacío que les deja el no tener mucho más hobby que practicar el ser el Capitán Posteriori. Espero que recuerden que muchas webs como PornHub, Crunchyroll, Movistar, así como otros servicios a los que habría que añadirle toda la oferta cultural que suman museos y óperas, han abierto de forma pública su contenido para disfrute de todos.

No querría desperdiciar la ocasión para aplaudir la iniciativa de Quedate en casa Festival, una auténtica muestra de generosidad que ha tenido a mucha gente enganchada a sucesivos directos de Instagram de treinta minutos en los que un artista, desinteresadamente, nos entretenía con su música. También ha llegado a España Disney+ y un montón de plataformas de juegos han hecho eco de enormes ofertas en videojuegos, o, directamente, que los ha regalado. Por cosas que hacer en casa no es.

También he visto por las RRSS un montón de iniciativas interesantes: Vecinos tocando instrumentos juntos, cantando, haciendo ejercicio, jugando al bingo… Ya sin entrar en los aplausos de las 20h a los grandes héroes que salen todos los días a luchar para que a nosotros no nos falte de nada. Desde doctores a transportistas: Todos sois fundamentales mantener las cosas en pie. Mi máximo reconocimiento desde aquí.

Entrando ya en materia ¿Qué nos encontraremos dentro de cierto tiempo cuando, por fin, podamos abrir la puerta de nuestros hogares sin restricciones?

Hace un par de semanas no me esperaba, ni de coña, que la práctica totalidad de la población saliese a los balcones a aplaudir a esas personas que son héroes por ir cada día a su trabajo. Os parecerá una estupidez, pero ¿Cuándo fue la última vez que hemos estado mentalmente tan unidos y nos hemos parado a reconocer los esfuerzos de los demás? He visto entrevistas a trabajadores de diferentes sectores y muchos se emocionan al sentir que los aplausos de la gente, en parte, también son para ellos. (Está claro que el trabajo está poco recompensado a nivel de reconocimiento, algo que también deberíamos cambiar, por cierto)

Esos aplausos y ese cambio de chip de “regalar” cosas durante la pandemia son lo que me ha hecho pensar sobre… ¿y qué pasará después? ¿Es posible que estemos empezando a darnos cuenta de que valemos más como sociedad aunando nuestros esfuerzos y talentos que estar en constante guerra y competición? Ya os aviso que desde aquí me voy a poner un poco utópico.

Voy a pecar de triunfalista pero siento que se están creando líneas rojas en defensa de nuestra sanidad pública. Me parece que la gente se ha dado cuenta que en estos últimos años, nuestra sanidad se ha resentido gracias a privatizaciones por parte de los “buenos gestores” y la próxima vez que alguien saque el temita, la sociedad actuará de una forma más consistente. Si de algo ha valido este COVID19 es para darnos cuenta de que los grandes héroes de nuestra sociedad son nuestro personal sanitario, gente que está a las duras y a las maduras, gente que trabaja incansablemente poniendo en riesgo su propia salud para velar por nosotros cuando no estamos bien. Y no es porque simplemente sea su trabajo, lo que hemos visto estos días es digno de alabarse como un esfuerzo más allá del deber. Vale, siempre he tenido muy mitificado el trabajo de doctor, no en vano mi padre es uno de mis héroes y modelos a seguir, pero ver a esta gente días sin dormir y sin parar de trabajar… Me falta tiempo para aplaudir a toda esta gente. Ojalá la fuerza de nuestro apoyo y respeto les llegue todos los días.

También, a raíz de las falta de suministros médicos, concretamente respiradores, un montón de gente se ha puesto en casa a ver cómo podían “inventar” respiradores con otros materiales o incluso crearlos con impresoras 3D. Este tipo de cosas, las ves y no puedes dejar de maravillarte de lo increíble que es cuando la gente se une para crear todo tipo de cosas colaborando en proyectos a través de Internet y el verdadero potencial de un montón de personas trabajando unidas para lograr un fin.

Otra de las cosas de las que se habla es la de proteger la economía familiar y se ha llegado a proponer algo similar a una Renta Básica Universal. Esto, lo que más me sorprende es que no lo han propuesto los “perroflautas” de siempre, si no que lo ha llegado a sugerir Luis de Guindos. Desde luego, este hombre propone algo eventual para paliar los efectos de la crisis del COVID19, pero es un gran primer paso.

El concepto de deporte también ha visto algunos cambios ya que ahora no se pueden celebrar competiciones al uso, sin embargo los propios deportistas han optado por retarse en los videojuegos que ocupan su especialidad. No puedo negar que en estos días de confinamiento, el noble arte del videojuego ha hecho denotar su importancia y que se empiecen a fomentar y a hacer públicos los E-Sports , así como el videojuego en general, es algo que me parece esperanzador.

Otro punto positivo, llamémosle, de todo lo que está pasando es que por fin estamos pensando en el concepto de Teletrabajo. Es increíble que en 2020, con lo desarrolladas que están las herramientas para facilitar todo tipo de teletrabajo, en muchos casos aún fuera necesario asistir físicamente al lugar de trabajo. Es obvio que en nuestro país hay muchísima cultura del calienta sillas y de horarios incompatibles con tener familia o cualquier tipo de contacto social. Me llama especialmente la atención, de forma negativa, estos negocios de call centers en los que no les era posible el teletrabajo porque nunca habían invertido en esa posibilidad, un claro ejemplo de que reinversión en el negocio más bien no. Pero está bien que haya estos ejemplos, queda claro que es un premio para los que efectivamente sí han expandido las posibilidades de su empresa a las nuevas tecnologías y ahora aún pueden seguir funcionando. Ya lo decía Avitus de Dawn of War: La preparación lo es todo.

Incluso he visto que algunos pequeños comercios de barrio están volviendo a recibir a los vecinos que antes acudían en masa a las grandes superficies ante el saqueo generalizado de la semana pasada. Y aunque pensemos en lo pequeño, este virus también nos obliga a dejar de un lado uno de los principales conflictos del país ya que, por desgracia, tanto Madrid como Barcelona están siendo asoladas por el virus. ¿Importa ahora dónde están las barreras? Es un momento de pensar en ayudarnos entre todos, indistintamente de la ideología de unos u otros.

Igualmente, todo esto suena genial y seguro que hay más historias que no conozco o ahora mismo no me vienen a la cabeza pero hay varios factores que determinarán realmente, o eso creo yo, qué pasará.

En primer lugar, a mayor tiempo de reclusión, más posibilidades hay de que el chips nos cambié de verdad. Una semana o dos harían lo de siempre: Aplaudimos un día y luego a seguir con nuestras rutinas “de mierda” de siempre. Pero si, efectivamente, esto se alarga y, por desgracia, el número de fallecidos aumenta, será imposible eludir que necesitamos un gran cambio social para afrontar los desafíos que, sin duda, nos estarán esperando cuando las puertas de nuestras casas se vuelvan a abrir.

El otro factor para mi es el grado de unidad que tengamos. Hay frentes de “DesUnidad” por todas partes aunque cabe destacar el tema de la política y el eterno odio que le tienen al actual Ejecutivo, en un duelo pueril por jugar sus intereses partidistas están usando como armas cosas absolutamente indignas, pero siempre hay quien compra ese discurso y lo propaga, cuando no es, directamente , transmitiendo bulos y mentiras por las RRSS, algo que le hace un flaco favor a toda la sociedad.
Otro factor de “DesUnidad” es el propio egoísmo que denota mucha gente, no solo ya saliendo de casa para hacer el anormal sino, lo que más me preocupa, es esa gente que viendo que con el perro sí te dejan salir, han ido corriendo a adoptar. Ojalá me equivoque y de ahí salga una amistad canina para toda la vida, pero pienso que tras este encierro, habrá muchos animalitos abandonados, denotando que hay personas que fallarían de calle la prueba del Jom Gabbar (básicamente egoístas que piensan solo en ellos y son incapaces de actuar en pro de la sociedad).

En base a estos elementos que hemos descrito, el tiempo que pasemos en esta situación, la severidad con la que nos ataque el virus, el número de iniciativas individuales solidarias y por el contrario este factor de DesUnidad que viene propiciado por la confrontación fundamentalmente política y el egoísmo individual, tendremos un ending u otro.

Yo, que siempre intento sacar el Best Ending en todos los juegos, abogo por un final que nos permita cambiar el chip, ver a nuestros vecinos no para saber si tienen más que nosotros, si no para cuidar de que ellos tengan lo suficiente; para dejar de confrontarnos y tirar abajo las fronteras y darnos cuenta de que únicamente aunando esfuerzos por parte de todos, conseguiremos un mundo mejor, más limpio y más humano, donde el dinero no sea la única prioridad y que, despertemos ante la desigualdad, la avaricia, la explotación y la corrupción. Hasta es posible que nos demos cuenta que ese modelo liberalista no nos ha valido para nada y, a la hora de la verdad, todos recurren a papá Estado. El día de mañana, gracias a una Renta Básica Universal, podremos avanzar mucho más en el aspecto tecnológico sin miedo de que ese progreso, deje a la gente sin trabajo. También algunos podrán dedicarse a desarrollar sus artes sin una presión económica que les obligue a ocupar su tiempo en algo que desperdicie su talento… No sé hasta donde nos podría llevar el avance, si se produjera el cambio de chip.

Para mí, el peor ending posible, sería que nada cambiase al terminarse esto. Que los aplausos para la Sanidad cayeran en un olvido, que todas las buenas iniciativas de empresas y artistas para amenizarnos el tiempo no sea nada más que una simple campaña de marketing y que la política y la sociedad, volvieran a darle la espalda al ciudadano para, una vez más, alimentar en su perjuicio a empresas y a bancos.

Todo esto es algo que me ha pasado por la cabeza y admito que es muy optimista, sin embargo si que creo que es posible que haya un cambio, que al final, cuando la puerta se abra, podamos hacer del mundo algo un poquito mejor, que nosotros tengamos una conciencia sobre el planeta, la sociedad y nuestros conciudadanos mejor que hace un mes. Este Best Ending solo lo conseguiremos si todos pensamos que merece la pena no dejar a nadie atrás, que debemos defender lo público y acabar con los chiringuitos que solo favorecen a los intereses de una minoría. Sí abrimos la puerta con esas ideas, el hoy habrá merecido la pena, por un mañana mucho más brillante.

Espero de corazón que todos sobrellevéis esta situación lo mejor posible, que aprovechéis el tiempo en aprender más sobre vosotros mismos, desarrolléis vuestras pasiones y cuando todo acabe, disfrutéis otra vez de la compañía y el amor de vuestra familia y amigos.

Tetas (no es un post de OstiaUnLobby mío sin algo tan intelectual)